La población alicantina reivindica su derecho a la soberanía alimentaria

La Declaración de Nyeleni exponía: “La soberanía alimentaria es el derecho de los pueblos a alimentos nutritivos y culturalmente adecuados, accesibles, producidos de forma sostenible y ecológica, y su derecho a decidir su propio sistema alimentario y productivo.” Han sido necesarios tres eventos mundiales para avanzar en este concepto: el Foro Mundial por la Soberanía Alimentaria de la Habana de agosto de 2001, el Foro de ONG/OSC para la Soberanía Alimentaria de Roma en junio de 2002 y el Foro Internacional en Selingué Mali en febrero de 2007.

 

Por ello buena parte de la sociedad se hace la misma pregunta: ¿Qué nos dan de comer las grandes multinacionales?. Bajo esta preocupación, lleva años gestándose un nuevo fenómeno entre los ciudadanos: la reivindicación por una alimentación saludable. Ligada a esta idea se están desarrollando paralelamente nuevos métodos de cultivo y de consumo en la ciudadanía.

Hoy en día el método utilizado para conseguir alimentos saludables es la agricultura ecológica. Este sistema se basa en la explotación agrícola de los recursos naturales, evitando a toda costa emplear productos químicos de síntesis u organismos genéticamente modificados. De esta forma, se cultiva de una manera sostenible y respetuosa con el medio ambiente. Un ejemplo de este tipo de agricultura es la que se desarrolla de manera voluntaria en la Granja La Bastida o en Terratrèmol.

Paralelamente cooperativas, asociaciones, huertos ecológicos y plataformas sociales unen sus esfuerzos para construir un sistema alimenticio alternativo al que ofrecen las grandes superficies. En la provincia de Alicante asociaciones o cooperativas como Mercatrèmol (Alicante), BioAlacant (Alicante), Alficòs (Elda), La Cistella Ecològica (Elche), Natur Tarbena (Alicante) se han ido creando en los últimos años reivindicando el derecho  a la soberanía alimentatia.

“La problemática de la alimentación es que básicamente nos está envenenando”,  asegura Matías Guilló, fundador de La Cistella y agricultor ecológico. Y explica: “Las tierras hoy en día se alimentan de químicos; se utilizan productos de síntesis para matar los bichos de las plantas, con lo cual todos los alimentos que estamos consumiendo están cargados de químicos”.

Concienciados con esta adulteración de los alimentos, este tipo de asociaciones buscan agricultores que cultiven mediante técnicas ecológicas. “Para que un agricultor abastezca a La Cistella tiene que pasar por tres filtros: que esté dado de alta como agricultor ecológico, que tenga una tendencia hacia la agricultura biodinámica y que tenga un proyecto de trabajo social en el que no se explote a las personas y haya un respeto por la tierra”, asegura Guilló.

Algunos de los productos de la asociación Mercatrèmol.

De forma muy similar actúa Mercatrèmol. Los voluntarios de Terratrèmol vieron que los productos que se sacaban del huerto de Bacarot era muy limitados (tan solo frutas y verduras), por ello era necesario crear otra estructura en donde adquirir otro tipo de productos (leche, cereales, etcétera). Así nació en 2008 Mercatrèmol, una asociación sin ánimo de lucro que aglutina a 180 familias de la provincia y que ponen en práctica el consumo de productos ecológicos.

Samuel Bourrut, secretario de Mercatrèmol asegura que: “Es difícil montar este tipo de asociaciones por varias razones, es complicado encontrar productos ecológicos que se cultiven bajo los criterios éticos que nosotros promovemos y además llevar a cabo la infraestructura de la cooperativa de un modo voluntario”. Bourrut explica que dentro de la plataforma social que aboga por la soberanía alimentaria hay tres enemigos a vencer: los productos transgénicos, los grandes monopolios y las grandes superficies de distribución.

Además de que el producto que se consuma sea ecológico, tanto las asociaciones La Cistella o Mercatrèmol como las cooperativas afines, defienden que sea local. “Si el producto no es local, exigimos que sea de comercio justo y procedente de pequeños o medianos agricultores, para así evitar los monopolios”, apunta el secretario de Mercatrèmol.

Promoviendo que el alimento proceda de un lugar cercano se evita que haya menos emisiones contaminantes para el medio ambiente porque se reduce el transporte, además se fomenta que no se pierda el tejido productivo de Alicante. “Es una manera de invertir dinero en nuestro territorio y crear empleo”, afirma Bourrut.

María Giner, voluntaria del bancal Terratrèmol afirma que el objetivo de este tipo de huertos es recuperar el espacio rural con cultivos ecológicos. “Lo ideal es que se puedan recuperar los saberes tradicionales antes de que esas personas desaparezcan y se pierdan esos conocimientos”, apunta.

Sin embargo, aunque mediante la creación de estas asociaciones y cooperativas la gran mayoría de los productos son locales y se eliminan los costes de intermediarios, los productos ecológicos siguen siendo más caros que los que se pueden encontrar en un supermercado.

Este mensaje se puede leer en la sede de Mercatrèmol.

“Un quilo de patatas dentro de la asociación puede costar 0,80 céntimos de euro, mientras que en cualquier otro establecimiento se puede adquirir por la mitad”, explica Borrout. La razón de que los alimentos ecológicos sean más caros reside en que “el producto necesita más tiempo para desarrollarse, porque crece a su ritmo natural, y además actualmente no se está dignificando el trabajo del agricultor, no se paga un precio justo por la comida”, afirma Guilló.

El secretario de Mercatrèmol explica que los agricultores actualmente viven de las subvenciones pero ellos no están de acuerdo con que sea así. “Nosotros entendemos que a los agricultores el trabajo les debe ser rentable por ello concebimos que los productos sean un poco más caros, ya que estamos pagando un precio justo por lo alimentos”, asegura.

Por tanto, cualquier ciudadano de la provincia que quiera hacer uso del derecho de la soberanía alimentaria, fomentar que el negocio del cultivo sea justo para los agricultores y contribuir al cuidado del medio ambiente, tan solo debe acercarse a la asociación o cooperativa que tenga más cercana o enviarles un e-mail. Por una cuota mensual de 12 euros aproximadamente podrá realizar su compra ecológica y alimentarse de una manera saludable.

Despiece 1: Los huertos urbanos como punto de aprendizaje entre los ciudadanos.

Despiece 2: Mini huertos en terrazas y balcones.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Marina Giménez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s