¿Empresarios con mucha cara o estudiantes poco preparados?

Autor: Forges

Autor: Forges

En España hay miles de jóvenes estudiantes y licenciados que no encuentran su hueco en el mundo laboral.  En estos momentos, según el Instituto Nacional de Estadística (INE) hay en España más de 1.400.000 universitarios y  cerca de 300.000 becarios, esto hace que haya una bolsa de estudiantes dispuestos a seguir formándose en cualquier empresa que les acoja sin cobrar absolutamente nada, al menos durante un mínimo de tiempo. Llegados a este punto la polémica está servida, ¿se aprovecha el mundo empresarial del estudiante o becario?

En la nueva Reforma Laboral, que está suscitando un ambiente hostil entre la población y el actual gobierno español, se recogen las nuevas pautas laborales que regularán el empleo en España. Por suerte o por desgracia esta nueva Ley Laboral  no regula la situación en la que están miles de jóvenes en este país. Estos son jóvenes universitarios que para complementar su formación académica deben hacer prácticas en alguna empresa que esté dispuesta a formarles, en algunas carreras es obligatorio y otras no.

 Aunque sus derechos y deberes no estén plasmados en la Reforma Laboral sí que hay leyes que se encargan de la regulación de los estudiantes de prácticas en España: la Ley Orgánica 6/2001 de Universidades, el Real Decreto 1393/2007 que estable la ordenación de enseñanzas oficiales, el Real Decreto 1791/2010 estatuto del estudiante universitario y el último recién salido del horno el Real Decreto 1707/2011 del 18 de noviembre que regula las prácticas académicas externas de los estudiantes universitarios.

Por lo tanto, según estás leyes reguladoras, los estudiantes en prácticas tienen derecho a formarse en empresas que no están obligadas a remunerar el trabajo o aprendizaje. También hace referencia a que el estudiante y el empresario acuerden los términos de contratación hasta donde les permita la norma. Esto es según Lola López Martínez, Técnico de Empleo del Observatorio Ocupacional de la Universidad Miguel Hernández (UMH), para que la práctica se ajuste lo máximo posible a la realidad y el estudiante negocie las  condiciones. “Tenemos una normativa general que establece los derechos y deberes tanto de los estudiantes como de los tutores en prácticas. Cada universidad internamente establece sus pautas, en la UMH sí que negociamos con las empresas asuntos como la remuneración y los horarios, pero también queremos que el estudiante aprenda a negociar”, asegura Lola López.

Dibujo de Forges

Dibujo de Forges

Money, Money

Una de las cosas que más preocupa a los estudiantes en prácticas y becarios es la remuneración económica, muchos de ellos opinan que no sólo se están formando sino que además están produciendo para la empresa. “Estoy realizando prácticas en un diario provincial. Está a unos 10 km de mi casa, me desplazo cada día incluso los fines de semana y al final saco el mismo trabajo que mis compañeros. No pido el mismo sueldo que un profesional pero sí una contraprestación al menos para gastos”, explica Marta Fernández, estudiante de periodismo.

Respecto a la remuneración económica Lola López reconoce que” es algo que al estudiante le interesa muchísimo”. Sin embargo, y según las palabras de López, desde el Observatorio Ocupacional ven en las prácticas una inversión en la formación del estudiante. Personalmente la Técnico de Empleo cree que “ningún estudiante debería salir de la universidad sin hacer prácticas, aunque pueden no hacerlo porque son voluntarias en la mayoría de los casos”. Lola López insiste en que “las prácticas sirven para la inserción laboral, en ellas se aprende que se está pidiendo en el mercado”.

No obstante, López explica que la remuneración no es una característica de la práctica:”Me gustaría que lo fuera para que al estudiante no le costara nada realizar la tarea por el desplazamiento o por si necesita algún libro para que le resultara más fácil. Pero, también me gustaría que el estudiante fuera muy crítico y realizará las mejores ofertas, con o sin remuneración, que normalmente son las no remuneradas, las que la empresa está comprometida con la formación del estudiante”.  

Por otro lado, la secretaría de Juventud de CC.OO denunció en 2007, mediante un estudio que realizó junto a la Fundación 1º de Mayo, que España es el único país europeo donde los universitarios realizan trabajo en prácticas sin derechos y con salarios ridículos. Lola López se muestra totalmente opuesta frente esta denuncia: “Hay países como Alemania en los que los estudiantes incluso pagaban por hacer prácticas”.

Según este informe el concepto de becario surgió en los años noventa para resolver la grave situación laboral por la que estaban pasando los jóvenes de entonces debido a la crisis económica de los ochenta. Por lo que la proliferación de becarios y estudiantes en estos tiempos puede ser a causa de la crisis que asola el país. Ya que según este informe las prácticas están dirigidas a gente joven que busca desesperadamente la inserción laboral y a las empresas que necesitan mano de obra a bajo precio.

Con la carrera no basta

“Porqué nos quejamos de que no cobramos en cuanto no estamos cubriendo las necesidades del mercado”, reclama Lola López. La especialista en empleo de la UMH cree que los jóvenes estudiantes y licenciados no pueden pedir una remuneración por un trabajo para el que no están formados. Por eso, asegura que desde el Observatorio Ocupacional piensan que la inserción laboral está en las personas y no en las titulaciones. Colocarse en el mundo laboral depende de las personas: “Primero hay que observar el mercado y segundo saber que te gusta hacer y qué haces bien. Si aunamos lo que demanda el mercado y lo que a ti se te da bien tenemos inserción laboral”.

Por la tanto, según las palabras de Lola López la demanda del mercado laboral muchas veces no se ajusta a los perfiles de los estudiantes. “Creo que el estudiante puede ampliar su formación a través de la experiencia para ajustarse a esos perfiles e incluso adelantarse”.

Lo cierto es que hay dos visiones de todo esto una es la de las entidades que gestionan los convenios y otra la de aquellos que lo sufren: los estudiantes y becarios. En los tiempos que corren de crisis muchos se sienten estafados por las empresas ya que en ellas se ve un ir y venir de estudiantes que en muy pocos casos son contratados, aunque sí cubren vacaciones, bajas o realizan cualquier tarea ya que están en formación y no tienen un puesto fijo. Muy pocos son los que perciben algún tipo de contraprestación económica y los que sí apenas les da para cubrir gastos. Un trabajador de un medio de comunicación que prefiere no dar su nombre, confiesa que” unos años atrás los becarios llegaron a cobrar hasta 600 euros en un puesto que ahora apenas llega a los 120 euros”.

Aún así, el estudiante en formación cuando ya ha aprendido lo necesario continua ahí con la esperanza de que algún día se le contrate. Lo que supone un nuevo dilema, ¿está el becario destruyendo puestos de trabajo? Obviamente sí. Y, ¿Cuál es la solución? Según Lola López cuando el estudiante llega a este punto debe reflexionar y plantearse dejar la empresa y emprender un nuevo proyecto. “Hacer prácticas debería ser tan importante para el estudiante como aprobar el resto de asignaturas, pero, una vez que el estudiante ya se ha licenciado debe defender su carrera, su puesto de trabajo, su cualificación y su salario, pero una vez que ya esté preparado”.

Forges, humor en viñetas

Forges, humor en viñetas

Números en la UMH

Según la Memoria de Prácticas, publicada por el Observatorio Ocupacional en la UMH, en el curso 2010/2011 hubo más de 3000 estudiantes realizando prácticas y más de 5000 convenios realizados en total, por lo que hay un 40% de estudiantes que hacen una o más prácticas en un curso. Entre ellas 1024 prácticas eran remuneradas, aproximadamente un 20% del total. Por lo que un 80%  de los convenios son sin contraprestación económica. Además, más del 40% de las prácticas que se realizan en la UMH son obligatorias, por eso no son remuneradas. Es decir, son prácticas del plan de estudio que son parte de algunas carreras como Magisterio que “en un 99´5 % no son remuneradas” como afirma Lola López.

Laura De La Torre es una joven diplomada en Magisterio y Educación Infantil, en estos momentos es profesora interina en un colegio de la provincia de Alicante, en su opinión la parte práctica obligatoria de la diplomatura “es fundamental para culminar los conocimientos académicos”. De hecho, según explica las prácticas fueron lo que le ayudaron a determinar que esa iba a ser su profesión. “Mi carrera era muy teórica y para dar clases en un colegio lo que más necesita el estudiante es hacer prácticas para desenvolverse con los niños. En el segundo año pensé en dejar la diplomatura pero al final decidí aguantar y terminar. Cuando por fin hice las prácticas en un colegio me di cuenta de que esto era lo que yo quería hacer”, asegura Laura De La Torre. Por lo tanto para De La Torre las prácticas, que tenían tres meses de duración sin ningún tipo de remuneración, fueron imprescindibles para el desarrollo de su futuro laboral.

Según la UMH el 92% de los alumnos quedan satisfechos con las prácticas y el 99% de las entidades quedan contentas con el estudiante. Este último dato es positivo por dos cosas: por un lado significa que la empresa ha obtenido algún beneficio con la presencia del estudiante en sus instalaciones, y por otro, que si el empresario queda satisfecho es porque la formación académica del estudiante es la adecuada y se ajusta a sus necesidades. Por lo tanto, si el presunto estudiante trabajador está produciendo un beneficio a la empresa se entiende que el estudiante es recompensado con la formación.

Sin embargo no siempre es así. Los estudiantes y becarios son conscientes de lo importante que son las prácticas porque son parte de su formación y preparación a la inserción laboral, pero no siempre las experiencias en las empresas son positivas. Hay casos en los que el estudiante no queda satisfecho con las tareas realizadas en la empresa ya que siente que ha sido un mero trámite burocrático entre entidades (públicas y privadas) en el que ellos han sido la parte más afectada.

“Hice prácticas durante el verano y me fui con la sensación de que no había aprendido todo lo que podría aprender, no había nadie a mi lado explicándome las cosas, fue un poco frustrante”, cuenta Marina Giménez estudiante de 5º de Periodismo. Marta Fernández también cree que los conocimientos que adquirió durante su formación como periodista no fueron suficientes: “Este verano hice prácticas en un diario, apenas tenía trabajo y siento que perdí mi tiempo”.

Otro dato importante que refleja la Memoria de Prácticas publicadas por el Observatorio Ocupacional en la UMH en el curso 2010/2011, es que a un 50% de los estudiantes en prácticas las empresas les ofrecen ampliar el período de prácticas porque están contentos con su rendimiento y  a un 17% le han hecho una oferta de trabajo. “Lo cual no quiere decir que el estudiante se quede en la empresa sino que se le ofrece quedarse”, concluye Lola López, y añade: “En toda la historia del Observatorio aproximadamente un 20% de estudiantes reciben una oferta de trabajo a través de las prácticas mientras siguen siendo estudiantes”.

 

 

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