Dos perspectivas del trabajo sexual

Diferentes opiniones sobre cual debe ser el destino de la prostitución, ¿abolir o legalizar?

La prostitución es un tema polémico donde los haya. Asociaciones feministas y de reinserción de las trabajadoras del sexo optan por la abolición total de esta profesión. En cambio, otros colectivos buscan la regularización de la prostitución argumentando que con la abolición lo único que se conseguiría sería hacer más invisibles a las mujeres que viven de su cuerpo, fomentando las mafias que tratan y obligan a las prostitutas a ejercer en contra de su voluntad.

Desde AMUNOD (Asociación de Mujeres de la Noche Buscando el Día), invierten su tiempo para ayudar a la reinserción de las trabajadoras del sexo que quieren salir de ese mundo. Rosa Samper, trabajadora social de AMUNOD, considera que la prostitución se basa en el machismo y en la cosificación de la mujer como objeto sexual. “Hay que luchar para abolirla, porque no es un trabajo, es una forma de sometimiento de la mujer”, explica la especialista.

Una de las principales tareas de AMUNOD  es tratar de concienciar a la población sobre este problema social. Para ello, imparten charlas en diferentes lugares de la provincia de Alicante, pero Rosa Samper reconoce: “Es difícil porque se ve más bien como una problemática que hay que alejar y que cuando no se ve, no molesta”. Paralelamente, se suele asociar con prácticas delictivas o asuntos de drogas, lo que refuerza más el rechazo y la incomprensión que muestra la sociedad.

Diana Nora, psicóloga de AMUNOD

Diana Nora, psicóloga de AMUNOD

A estos obstáculos se suman los tópicos que existen alrededor de la prostitución. La presidenta y trabajadora social de AMUNOD, Mónica Galdós, señala: “El mayor estigma que versa sobre esta problemática es que la gente suele pensar que las mujeres están ahí porque les gusta ese trabajo”. Pero la experiencia que tienen en la asociación es distinta. La presidenta de la asociación asegura que la mayoría de mujeres que se meten en la prostitución no tienen formación, soportan cargas económicas y por una mala situación económica no ven otra salida. Sin embargo, se mantiene el estereotipo de  que es dinero fácil y rápido. Mónica Galdós opina “Puede que sea rápido, pero fácil en absoluto”.  La larga trayectoria de AMUNOD, que desde 1996 han asistido a unas 400 trabajadoras del sexo cuyo principal objetivo era reinsertarse en la sociedad, les demuestra que si tuvieran alternativa de trabajo la gran mayoría de usuarias  no dudarían en dejarlo.

Es complicado buscar una norma general o definir un perfil de las trabajadoras del   sexo, cada experiencia es totalmente diferente. Ahora bien, según Diana Nora, psicóloga de AMUNOD,   lo que suele ser frecuente en las pacientes que acuden a terapia son las secuelas que les marca el llevar una doble vida. “Cuando comienzan a contarte hablan como si eso no les estuviera pasando a ellas”, explica. Normalmente, esta ocultación y doble moral de su trabajo conlleva un deterioro de sus relaciones personales. La especialista explica que las relaciones con los hijos, la familia o las parejas suelen ser complicadas porque al fingir una doble vida viven en continua tensión.

Otras consecuencias

Depresión, angustia, ansiedad, pánico e incluso agorafobia son algunas de las secuelas que suelen quedarles a las mujeres que han trabajado en la prostitución según explica  Diana Nora. La psicóloga afirma: “Cuando las chicas acceden a hacer terapia y participar en los grupos de autoayuda se nota una mejoría, aunque es un proceso lento”.

Diana Nora, psicóloga de AMUNOD

Diana Nora, psicóloga de AMUNOD

Todas estas razones son las que empujan a AMUNOD y a otras asociaciones feministas a posicionarse a favor de la abolición de la prostitución. Mónica Galdós, presidenta de AMUNOD, indica que mientras haya machismo habrá prostitución y que por ello hay que luchar por la eliminación del trabajo sexual desde la educación.

En contraposición a la abolición del trabajo sexual femenino, está la postura favorable a que se regule totalmente proteger a las mujeres que se dedican a él. Según Jordi Ferrús, profesor de Antropología de la Universidad Miguel Hernández, que participó en un estudio sobre prostitución femenina en la Comunidad Valenciana, argumenta: “La abolición no acabaría con la prostitución, simplemente la ocultaría y alejaría más aun, esto conllevaría al incremento de las mafias de trata de mujeres”, explica.

La socióloga Julia Varela en su libro “La prostitución, el oficio más moderno”, la relaciona con el comienzo del trabajo asalariado y con la imposición eclesiástica del matrimonio monógamo, a partir del siglo XII. Según explica en el libro, aparecen los burdeles autorizados como respuesta a la necesidad de trabajo de las mujeres (ya que les limitaron el acceso a otros oficios). El antropólogo Ferrús explica que desde sus orígenes el trabajo sexual fue una forma de independencia económica de las mujeres. Por tanto, para el especialista el machismo es la razón principal por la que la prostitución está estigmatizada. El especialista explica: “En la sociedad actual basada en el patriarcado se intenta impedir las mujeres vendan su cuerpo para ser independientes, al igual que los hombres venden su fuerza de trabajo”. Ferrús cuenta que gran parte de las trabajadoras sexuales entrevistadas en el estudio, buscaban una alternativa sí, pero  esa opción era que más autonomía económica les otorgaba. Por ello, el antropólogo opina que la única forma de conseguir la abolición real, sería apoyar la prohibición con programas efectivos de reinserción laboral para las trabajadoras del sexo. Sin embargo hace falta una inversión importante para llevar a cabo una iniciativa así.

Julia Varela manifiesta en su libro que el trabajo sexual experimenta la persecución por nuevas formas de control social a partir del siglo XIV. Todo esto crea una figura negativa que condiciona a todas aquellas mujeres que quieren vivir de manera autónoma (las que eligen vivir solas se encuentran bajo sospecha) y ejerce un control social para que sigan “el buen camino”, es decir, el matrimonio. Este argumento apoya la perspectiva del profesor Jordi Ferrús, quien señala que el mayor estigma de la prostitución es la represión que ejerce  la sociedad machista sobre las mujeres que la practican. El experto afirma: “En el caso de los trabajadores sexuales masculinos no se ve como un problema con el que hay que acabar”. El hecho de que históricamente la prostitución haya sido una salida para que la mujer se independizase, ha creado un rechazo social hacia ella.

En definitiva,  la prostitución es un tema delicado y de una dimensión compleja que se encuentra en un vacío legal y social. El debate  sobre qué se debería hacer propicia opiniones dispares y contrarias. Sin embargo,el antropólogo Jordi Ferrús afirma que aunque se habla continuamente de buscar medidas para la prostitución,  nunca se pregunta la opinión de quienes están involucradas y son las verdaderas afectadas.

Despiece 1: Por una prensa sin anuncios de contacto

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Archivado bajo Marta Fernández

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