El Voluntariado como herramienta de futuro del Medio Ambiente

Marina Giménez

Las acciones altruistas y desinteresadas que realizan los voluntarios medio ambientales son las más desconocidas para la ciudadanía. La razón es la falta de conciencia social de la población española en temas medio ambientales. Sin embargo, estas actuaciones, que se desarrollan durante todo el año y que pasan casi inadvertidas, suponen un instrumento de gran utilidad para frenar los retos ambientales actuales, como son desaparición de biodiversidad y el cambio climático.

En 2008 un grupo de organizaciones ecologistas publicaron el informe Un Programa por la Tierra en el que se recogía las propuestas y los cambios que el gobierno debía aplicar para avanzar hacia un modelo productivo más efectivo que respetara el clima y la biodiversidad. Desde aquel momento, Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, Seo/BirdLife y WWF han llevado a cabo un seguimiento de estas propuestas así como de los cumplimientos de los compromisos ambientales recogidos en el informe El Planeta puede esperar. “Este documento de seguimiento y evaluación se presenta a pocos meses del fin de una legislatura en la que las políticas ambientales han pasado a un segundo plano y donde se ha producido una pérdida de liderazgo evidente en materia de sostenibilidad”, asegura el escrito. De esta manera, estas organizaciones piden un giro en las políticas medio ambientales debido a los pocos avances en este sector.

De igual forma, tras la Presentación del Proyecto de Presupuestos Generales del Estado de este año estas asociaciones han denunciado el recorte presupuestario en la protección del medio ambiente ya que éste ha sufrido un recorte del 21%, quedándose en 1.789 millones de euros frente a los 2.258 del año pasado.

En este clima de recortes subyace la necesidad del voluntariado ambiental. “Hacen una labor fantástica porque a día de hoy con la crisis no hay recursos suficientes y menos para el medio ambiente”, afirma Lucía Brugada, técnico de medio ambiente local de Cruz Roja.

Aunque la Ley del Voluntariado establece que esta actividad altruista no podrá en ningún caso sustituir al trabajo retribuido, se ha convertido en la única posibilidad de recuperación de algunas zonas naturales. Es el caso del voluntariado llevado a cabo por la Oficina Medio Ambiental de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche. El pasado viernes, la zona de actuación de este grupo se centró en el Clot de Galvany (Elche). Debido a la eliminación por parte del Ayuntamiento de la empresa de mantenimiento de este paraje natural, la zona se ha quedado sin los cuidados necesarios. “Por ello antes de hacer un voluntariado en Valencia o cualquier otra sierra pues intentamos ayudar aquí”, afirma Mabel Parra, trabajadora de la Oficina Ambiental de la UMH. La actividad de este grupo formado por 21 voluntarios se ha basado en  la extracción de plantas invasoras así como la plantación de especies autóctonas adaptadas a la sequia y a la salinidad de la zona. Semillar en las dunas y en la zona interior del Clot plantas como el tarai o el espino para intentar evitar así la proliferación de invasoras, y hacer una fijación de la zona es el objetivo principal de estos voluntarios. Asimismo, “intentamos recuperar el paisaje de antes”, explica Parra.

Voluntarios participando en un Proyecto de Prevención de Incendios Forestales en Valencia.

No obstante, entre la sociedad recae la idea de que el trabajo del voluntariado ambiental tan solo se centra en la limpieza de distintas zonas, pero va mas allá, según explica Lorena Escandell, monitora de Educación Ambiental y voluntaria en distintos proyectos medioambientales. Entre otras acciones, se puede participar en proyectos de vigilancia y prevención de incendios, reforestaciones, recuperación y conservación de hábitats de especies amenazadas, restauración de zonas degradadas, estudio y observación de fauna y flora, recogida de residuos y limpieza de espacios naturales, así como actividades de sensibilización ambiental (charlas, talleres, itinerarios, visitas, acciones de comunicación y representación, entre otras), explica Escandell. Y añade: “El voluntariado es una forma de vida más que una actividad puntual. Por eso, las buenas prácticas ambientales empiezan en casa. No es necesario, aunque sí una experiencia recomendable, participar en un proyecto concreto para tener buena voluntad ambiental”.

La clave está en la sensibilización

La técnico medioambiental de Cruz Roja explica que a nivel general este tipo de Voluntariado es el más desconocido porque la sociedad no está concienciada. “La gente no asocia que si se degrada el medio ambiente, se degradan los recursos y las primeras personas afectadas son los colectivos más vulnerables”, apunta la profesional.

La única solución para paliar esta problemática es la concienciación. Brugada expone que haría falta más sensibilización nivel poblacional para que “ese voluntariado se tenga en cuenta la sociedad”. Pero en este tema la profesional va más allá y explica que es necesario que se involucren las administraciones públicas para que esa sensibilización “no se quede en la foto o la noticia del periódico; si no hacer algo que cale más hondo”. Un ejemplo de ello sería la educación medioambiental que realiza Cruz Roja en los colegios. Brugade expone, no obstante, que la necesidad recae en sensibilizar a la población adulta que es “la que consume y con sus acciones diarias es la que está dando problemas”.

La falta de sensibilización se traduce en pocos voluntarios. Vanesa Martínez, coordinadora de Intermon Oxfam en Elche, explica que cuantos más voluntarios más presión, mayor concienciación social y mejor mantenimiento de las ONG se puede realizar. “La salida y entrada de voluntarios siempre descuadra toda la planificación que tenías prevista, pero es lo que hay, son voluntarios que con poco tiempo que estén han aportado muchas cosas”, explica Martínez.

Por tanto, la captación de voluntarios dentro de una organización es fundamental. Una herramienta para ello pueden ser las redes sociales. Laura Ibañez, voluntaria encargada de las redes sociales y el blog de Intermon Oxfam de Elche, explica que la presencia de las ONG en las redes sociales es fundamental porque estas entidades efectúan también una labor de concienciación y de sensibilización de la población. “Las ONG no son más que parte de esa ciudadanía activa (por eso, en parte, los voluntarios y las voluntarias somos activistas) que también tratan de ser escuchadas y que emplean las redes sociales para que se les preste atención”. Esto se debe, añade, a que “tradicionalmente, en los medios convencionales, siempre se han tratado los temas relacionados con las ONG y el activismo social como temas “blandos” y “secundarios” en comparación con otros como, por ejemplo, la política”.

Despiece 1: Programas medioambientales que lleva a cabo Cruz Roja.

Despiece 2: El voluntariado cultural, uno de los más desconocidos.

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