Nuevas tecnologías como forma de vida

Internet y los nuevos soportes han revolucionado los hábitos de vida y de comunicar de la población, sobre todo de la juventud, consolidando cada vez más la sociedad de la información. Según datos estadísticos del INE en 2011 la conexión a la red ya llegaba al 62% de los hogares españoles. Una gran acogida que se hace más evidente en los más jóvenes, ya que el 92% de los usuarios que se conectan semanalmente tienen entre 16 y 24 años. Además 9 de cada 10 de usuarios comprendidos en esa franja de edad  participan en las redes sociales. Los jóvenes se han sumergido en el mundo 2.0 y esto puede influir en su educación y socialización con una serie de pros y contras.

Pocos fenómenos culturales se han instalado en la sociedad en tan breve espacio de tiempo y con tanta amplitud como Internet, que en España ya se consume más que la televisión. El fácil acceso a las TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) y su rápida difusión han derivado “en una sociedad que se basa en la posesión del conocimiento y en los flujos comunicacionales”, explica Álvaro Gascue, sociólogo. Asimismo, son las generaciones 2.0. que han crecido con las nuevas tecnologías quienes se exponen de manera más directa a las transformaciones que conllevan.

La red ha penetrado con fuerza en todos los ámbitos y especialmente en el estudiantil. De hecho, las cifras del INE muestran que el 82,9% de niños de entre 10 y 15 años, usan Internet para algún tipo de formación, pero realmente, las nuevas tecnologías ¿educan o deseducan? Sin duda pueden ser una herramienta poderosa para complementar la educación de los jóvenes. Sin embargo, Internet no educa en sí mismo. Álvaro Gascue, asegura que la experiencia ha demostrado que sin un adecuado apoyo docente, las nuevas tecnologías tienen una eficacia educativa limitada.

Por otro lado, Internet puede crear la falsa sensación de tener todo el conocimiento a disposición, y esta creencia conlleva la deseducación de la población. La socióloga Blanca Muñoz sostiene que el gran  problema proviene de que los jóvenes creen no necesitar otros instrumentos de conocimiento como son los libros, a los que se consideran aburridos y carentes de interés. En consecuencia, aparecen comportamientos de engreimiento juvenil, “ya que el manejo de la tecnología convierte en presuntuoso al que piensa que con estos conocimiento tecnológicos domina el saber y la comprensión de la realidad”, añade la especialista.

Redes sociales

Nuevas formas de comunicar e interaccionar se han expandido con el imperio de redes sociales como Twitter, Facebook o Tuenti. Según un estudio de la Sociedad de la Información en España, durante el 2011 el 98% de los jóvenes preuniversitarios eran partícipes en alguna red social. Este acontecimiento ha revolucionado la comunicación debido a la eliminación de las barreras espaciales y temporales en las relaciones humanas. No obstante, en ocasiones puede causar un fenómeno de aislamiento acompañado que se da especialmente entre la juventud. Esto ocurre cuando el joven se aísla en su habitación con el ordenador, “pero al estar conectado a las redes sociales tiene la sensación de compartir con otros su visión del mundo”, argumenta Blanca Muñoz, socióloga y profesora de Comunicación y Conocimiento en la Universidad Carlos III de Madrid.

Ahora bien, en esta cuestión hay discrepancias, ya que otros profesionales afirman que las redes sociales no aíslan a los jóvenes, sino que complementan sus relaciones cara a cara y fortalecen  sus lazos personales. Daniel Lloret Irles, profesor del departamento de Psicología de la Salud de la Universidad Miguel Hernández comenta que el uso de TIC es una respuesta a una necesidad humana de comunicación, información y entretenimiento y su uso no es en absoluto pernicioso. “Lejos del mito, las investigaciones demuestran que el uso de  Internet no favorece el aislamiento,  sino que las personas que más chatean son las más sociables”, añade.

Sin duda, a través de las redes sociales los jóvenes reciben y comparten gran cantidad de información que influye de alguna manera en sus opiniones. El especialista Álvaro Gascue, comenta que hoy en día la opinión pública también se construye a través de  contenidos que publican los contactos de las comunidades sociales, en los que se puede tener diferentes grados de confianza. Con todo, no hay que perder de vista “detrás de la mayoría de información que reciben los jóvenes a través de redes sociales están las corporaciones transnacionales”, apunta Blanca Muñoz, socióloga y comunicóloga. De esta manera, según explica, las empresas utilizan nuevas formas de manipulación que intentar favorecer sus intereses económicos e ideológicos.

Uso o abuso

En los últimos años el elevado uso de las TIC está poniendo de manifiesto problemas de dependencia y abuso entre los jóvenes. Aunque hay estudios concluyentes que afirmen que las nuevas tecnologías son una adicción en sí, “son medios que facilitan y potencian conductas adictivas que ya existían antes”, afirma el experto Daniel Lloret. Añade que al ser las tecnologías más cómodas y accesibles, aumenta el riesgo de que cada vez más gente reproduzca esas conductas y con mayor intensidad, especialmente  los jóvenes.

¿Cómo detectar si se ha sobrepasado el límite y existe un abuso de las tecnologías? Más que fijarse en el número de horas que se pasan utilizándose, “habría que mirar cuáles son las cosas que se dejan de hacer”, apunta Antonio Castaños, psicólogo de la asociación Technoeduc@, (asociación para la Prevención y Tratamiento de las Adicciones Tecnológicas).

Si un adolescente ha tenido un bajón importante en sus notas académicas coincidiendo con un mayor uso de las tecnologías, oculta las páginas de Internet en las que entra, la gente con la que se comunica, el tiempo que consume nuevas tecnologías o trasnocha por utilizarlas y parece evadirse con su uso de algún problema, son señales de que puede tener un problema relacionado con el abuso de las TIC.

Antonio Castaños comenta que las consecuencias del uso excesivo de Internet y los nuevos medios entre los jóvenes, pasan desde conflictos familiares, trastornos de ansiedad, inestabilidad o incluso que el adolescente adquiera valores contrarios a la educación. Sea una adicción o no, los cierto es que en algunos casos, el abuso de las nuevas tecnologías puede tener efectos negativos para el desarrollo de los jóvenes.

Por ello, es fundamental concienciar a la sociedad de un uso saludable de las TIC, y esta labor “debe comenzar en la familia y extenderse a la escuela, involucrando a profesores y técnicos,  siendo vertebrada por instituciones y organismos públicos o privados”.

Despiece 1: Technoeduca

Despiece 2: Los peligros de la red

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Archivado bajo Marta Fernández

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